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EL SENTIDO DE LA VIDA

Estudio del texto básico

1 La rutina de la vida da lugar al aburrimiento, Eclesiastés 1:1-11.

V. 1. El escritor se refiere a sí mismo como Predicador, término hebreo Qohéleth que se refiere al que congrega al pueblo para instruirlo. La tradición atribuye el libro a Salomón, pero muchos dudan de esto. Piensan que fue otra persona que utilizó el nombre del hijo de David, rey en Jerusalén, para darle peso a lo que iba a decir. Esto es una permisión en el método literario que se utiliza hasta hoy. Lo importante es reconocer que el libro es parte de la Biblia, la cual tiene a Dios como el autor divino.


V. 2. Vanidad de vanidades es el tema que aparece repetidas veces en el libro. El Predicador va a enfocar este tema al considerar los varios campos de la búsqueda de la sabiduría, el placer, los bienes materiales y los enigmas del porqué del sufrimiento de los buenos y la prosperidad de los malos. Al fin

descubre que la vida es vacía y deja de lado lo que no se pueden contestar.


V. 3. ¿Qué provecho...?Hay personas hoy, como en el día del Predicador, que todavía buscan provecho de la inversión que han hecho de sus energías tanto intelectuales como físicas. Duro trabajo ilustra que el Predicador reco­noció lo duro de las labores de muchas personas. Les tocó sudar mucho para cosechar los frutos de sus labores. Las palabras se afana ilustran lo duro del trabajo en aquel entonces.


V. 4. Generación va y viene, ilustrando el punto de vista pesimista de la historia. La tierra permanece, implicando que los asuntos diarios de la exis­tencia eran iguales como antes.


V. 5. El sol sigue la misma trayectoria todos los días: sale y se pone. No se puede notar mucha diferencia de un día a otro. Aun las diferencias en las estaciones no se notan, porque los cambios vienen paulatinamente.


V. 6. El viento sopla... y gira; refiriéndose a los vientos predominantes de esa región. Los beduinos estaban acostumbrados a los vientos fuertes que cambian la topografía de las arenas de día en día, creando así la posibilidad de perderse fácilmente en los desiertos. La monotonía de ver las mismas arenas día tras día contribuía al aburrimiento.


V. 7. Los ríos van al mar, el Predicador está observando las varias facetas de la naturaleza, para resaltar el hecho de que no hay cambio.


V. 8. Las cosas son fatigosas, era la conclusión a que llegó el Predicador, al resumir las varias manifestaciones de la operación de las leyes de la na­turaleza. El ojo... el oído...; aunque podemos ver y escuchar somos incapaces de dar explicaciones de muchas cuestiones en el universo.


V. 9. Es otra referencia al ciclo de la naturaleza y la vida. El Predicador en su pesimismo no ve nada nuevo en la repetición de las cosas.


V. 10. Ahora viene la pregunta para afirmar lo dicho en versículo 9. Segu­ramente cualquier cosa que podemos percibir como siendo nueva ya ha sido observada por otros anteriormente, y ellos concluyen que ya sucedió.


V. 11. El ser humano tiene memoria muy corta. Difícilmente las genera­ciones que vienen recordarán los logros de la presente. Pocos pueden trazar su genealogía familiar más atrás que sus bisabuelos.


2 Los placeres de la carne no dan satisfacción perdurable, Eclesiastés 2:1-3, 11-14.

V. 1. Dije en mi corazón; el Predicador ya ha concluido que la sabiduría no podía darle la satisfacción que buscaba, de modo que va a seguir otro camino.

Te probaré; el escritor está hablándose a sí mismo, como si tuviera que con­ vencerse de que otra prueba vale la pena y decide buscar sentido a la vida en

los placeres


V. 2. A la risa... ¡locura! Es la conclusión lógica a la indulgencia sensual en que hay mucha risa, pero no hay alegría. Las expresiones externas no siem­pre reflejan la realidad interna. Alguien que ríe con frenesí, no necesariamente está demostrando felicidad.


V. 3. Propuse... agasajar mi cuerpo; en hebreo la palabra es “estimular” o “refrescar" el cuerpo. Era común el consumo del vino, porque las uvas eran producto principal de la tierra. Pero esto trajo los males acompañantes también. Echar mano a la necedad significa dar rienda suelta a sus impulsos más bajos para experimentar los placeres que el hedonismo ofrece. Mientras mi co­razón ...en sabiduría ilustra la lucha contradictoria de los impulsos que bata­llan dentro del ser humano. Hay un elemento que busca el camino alto de la sabiduría, pero hay otro que quiere saciar los deseos de la carne.


V. 11. El rey había invertido bastante esfuerzo en la adquisición de los bienes materiales (vv. 4-9). También fue hasta el último punto en saciar los apetitos de lujuria (v. 10). Pero después de la prueba revisó su situación, y llegó otra vez a la conclusión que todo era vanidad y aflicción de espíritu.

Aflicción de espíritu se refiere al sufrimiento mental, emocional y espiritual.


V. 12. Volvió a considerar la sabiduría, la locura y la necedad, y concluyó que todo era vanidad. Cuando el hombre busca el sentido de la vida por medio de la sabiduría, los placeres y las riquezas llega a la misma conclusión a que llegó el rey.


V. 13. El Predicador reconoce que la sabiduría da una satisfacción más alta que la necedad,y que el contraste es marcado.


V. 14. El sabio...;es obvio que el Predicador favorece el estilo de vida del sabio. Las tinieblasen que anda el necio se refiere al aspecto espiritual tanto como la ignorancia. Lo mismo acontecerá se refiere a la muerte física. No importa lo que uno ha logrado en la vida; la muerte llegará.


3 La injusticia en la vida, Eclesiastés 3:16.

V. 16. En el lugar del derecho, que abarca lo correcto y lo benigno en todas las relaciones, allí está la impiedad, o sea. todo lo opuesto. Esto representa el problema moral fundamental del universo que ha confundido a los filósofos, los religiosos y los seculares. ¿Por qué sufren los buenos y los inocentes y prosperan los malos? Parece que el Predicador quedó perplejo frente a lo que era una injusticia desde su perspectiva.


4 ¿Qué de la vida futura?, Eclesiastés 3:21.

V. 21. El pesimismo en cuanto a esta vida da lugar para el escepticismo con relación a la vida futura. ¿Quién sabe... ?, es la pregunta que hacen los escépti­cos con relación a la inmortalidad. Con la venida de Cristo al mundo, la segu­ridad de la inmortalidad vino a ser una verdad más clara.

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